miércoles, 19 de febrero de 2014

La nieve

 
La nieve es una maravilla de la naturaleza, que deja a su alrededor un hermoso paisaje blanco. Para otros, la nieve significa frío y pereza por salir de casa, y para los que nunca la vieron, una intriga. Pero, ¿cómo se forma la nieve?

Formación de la nieve

La nieve son cristales que crecen en la atmósfera mediante la absorción de gotitas de agua, cuando colisionan, se unen entre sí formando los copos de nieve, que por el peso caerán. Cuando el aire caliente y húmedo sube de la Tierra hacia la atmósfera, se forman nubes. Esto ocurre sobre todo cuando dos masas de aire de diferentes temperaturas chocan, desplazando el aire caliente hacia arriba.
¿Cuál es la diferencia con la lluvia? Lógicamente, la temperatura. La nieve se forma cuando la temperatura atmosférica -y no la que sentimos nosotros- está en cero grados Celsius o por debajo, aunque también debe haber un cierto grado de humedad para completar el proceso. Mientras más temperatura haya, la nieve pasará a ser granizo o lluvia.
 
iStockphoto/Thinkstock
Cuando la nieve llega al suelo y forma capas, se debe a que la temperatura está en o por debajo del punto de congelación. Si la temperatura es más elevada, los copos comenzarán a derretirse, formando una fusión que crea enfriamiento por evaporación, lo que enfría el aire. En ocasiones, a mayor temperatura se pueden formar los copos, pero siempre debe ser menos a cinco grados Celsius (-5 °C).
En general, la gente asocia la nieve al frío extremo, cuando lo cierto es que la mayoría de las nevadas se producen cuando en el suelo hay una temperatura de 9 °C o más. Además, un punto fundamental es la humedad, por eso existen zonas de fríos extremos pero climas secos en las que jamás nieva. Un ejemplo son los Valles Secos de la Antártida, donde hay hielo, pero nunca nieve.
Sin embargo, existen casos de nieve seca. Esta es nieve que se forma con humedad en la atmósfera pero atraviesa un aire seco que convertirá a los copos en una especie de polvo que no se pega y que es ideal para los deportes de nieve.
La nieve acumulada luego de una nevada puede tener diferentes aspectos según cómo se desarrollen otras inclemencias climáticas: los fuertes vientos harán que los cristales se rompan en trozos más pequeños, la nieve puede derretirse, y en el caso de que persista, el tamaño, la textura y la forma de los granos cambiará e incluso se fundirá y volverá a congelarse.
El agua nieve, la lluvia helada o la ya mencionada nieve seca son la combinación de la nieve con otros fenómenos meteorológicos, dejando a un lado de esta forma el carácter convencional.

Intensidad

Se clasifica a las nevadas dependiendo de la tasa de caída de nieve, la visibilidad y el viento.

Nevada débil: Cantidades inferiores a medio centímetro de espesor por hora y la visibilidad es superior a un kilómetro. Si la nevada es breve entonces se trata de una nevisca.

Nevada moderada: Cae de 0.5 a 4 centímetros por hora y una visibilidad que fluctúa entre 500 y 1000 metros.

Nevada fuerte: Cae más de 4 centímetros por hora y la visibilidad es inferior a 500 metros. Si se presentan vientos sostenidos superiores a 55 km/h (35 mph) se le considera una tormenta invernal.

Nevada severa: Cae más de 7 centímetros por hora, la visibilidad es inferior a 100 metros y los vientos sostenidos superan los 70 km/h (45 mph).

Tipos de precipitación nival


Nevada: Es la caída o precipitación de copos de nieve.
Nevisca que rara vez cuaja, la acumulación nival es poca o no se produce.
Nevasca: Es una tormenta en la que se produce una precipitación de fuerte a intensa de nieve, que puede estar acompañada de hielo (cualquier tipo de precipitación helada); se produce generalmente en alta montaña o altas latitudes y deja al menos 10 cm de nieve.
Ventisca de nieve: Es una nevada o una nevasca acompañada de fuertes vientos; la visibilidad suele ser muy reducida.
Nevada por efecto lacustre: se produce cuando los vientos fríos se mueven a través de extensiones grandes de agua caliente (especialmente en lagos, aunque también se produce en los mares).

Cellisca: Es una forma de precipitación mixta consistente en aguanieve, esto es: gotas de agua, copos de nieve y nieve parcialmente derretida.
Cinarra: Es la caída de gránulos de nieve o nieve granular, esta es una nieve diminuta, aplanada y opaca en forma de gragea; su diámetro es inferior a 1 mm. No debe confundirse con el granizo blando.

Tipos de precipitación helada que no es nieve



Granizo: Consiste en gotas de agua sobreenfriadas que se congelan y que por acción del viento pueden regresar a la nube y crecer en tamaño, debido a más gotas superfrías se le adhieren. Se habla de tormenta de granizo o granizada cuando el granizo que cae es abundante, pudiendo causar graves daños en cosechas, bienes materiales (coches, tejados...) e incluso en seres vivos.
Granizo blando: También conocido como granizo pequeño, gránulos de hielo o graupel. Son más grandes que los granos de hielo y más pequeños que el granizo. Se forma cuando cristales de hielo sufren el mismo proceso de formación del granizo. No debe confundirse con los gránulos de nieve, conocidos también como nieve granulada o cinarra.
Lluvia engelante: Ocurre cuando llueve en un lugar cuya temperatura está por debajo del punto de congelación (0 °C o 32 °F). Es mal llamada también como lluvia helada.
Perdigones de hielo: Son una forma de precipitación consistente en agua congelada, pero no en forma de cristales. Se forma cuando la aguanieve se vuelve a congelar.
Prismas de hielo: Son constituidos por cristales de hielo, con forma de agujas o láminas, tan menudos que parecen suspendidos en el aire.

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